- Gracias por tu silencio.
-¿mi silencio?
-Sí, con poca gente se puede estar sentado a su lado y en silencio. De vez en cuando lo agradezco.
- … de nada, supongo.
- ¿Has leído Anna Karenina?
-Lo empecé, pero los nombres rusos me eran impronunciables.
-¿Crees en las pasiones como las fuerzas dionisíacas?
-Creo en la intensidad que les otorguemos a nuestros sentimientos.
-¿Y actualmente siguen existiendo esas pasiones irrefrenables?
-Sólo para la gente que lee a Tolstoi… Fuera bromas, claro que sí.
-Las ahoga la ciudad…
-… o el campo, da igual. Las ahoga la cotidianeidad.
- ¿Y has leído La sonámbula en la ciudad-laberinto, de Gisbert?
-Algo recuerdo…
-¿Crees que vamos sonámbulos por la vida?
-Estamos despiertos, pero no abrimos suficiente los ojos.
-Será que no nos sorprende nada.
- ¿Por qué hoy comienzas preguntando por libros?
-Será que sólo allí me siento andando en tierra firme.
-En los mundos que no existen.
-Exacto…
Hay conversaciones que no tienen desperdicio: son sentidas, transmiten verdades sinceras, se apoyan en el otro, ... Son las menos. La mayoría de las veces hablamos por hablar. Da igual que lo hagamos con de viva voz o con un móvil última generación, este LG Viewty (LG-KU990) por ejemplo. Y no digamos de los últimos modelos con cámara de vídeo y todo tipo de prestaciones, los LG Viewty, en este sentido son únicos. Pero más allá de tanta tecnología lo que quisiera pedirte es una conversación con sentido. Algo más que el típico "estoy aquí y me pasa esto". Bueno, pues eso. Una conversación con encanto.